16 may. 2010

Capitulo Nuevo

Ya subí en la pag. el capitulo 12 de Mariposas Negras.
No tuve mucho tiempo para corregirlo, así que si encuentran algunos errores ortográficos disculpen.
Prometo editarlo lo más pronto posible.

13 may. 2010

¡Premio! ¡Muchas gracias Hayley!

Muchas gracias a Hayley por este maravilloso premio para el blog.
Me contenta mucho que les guste todas las locuras que escribo.


Reglas del premio:

1º-Exhibir la imagen del sello.

2º-Poner el enlace de la persona que te lo ha dado

3º-Elegir 10 personas para pasárselo.
 
Pasen por el blog de Hayley, está buenísimo: HaleyDreams
...En un ratito pongo a los 10 blogs a los que se lo voy a pasar porque ando un poco corta de tiempo.
Nuevamente muchas gracias.

Natasha y Daniel: Un verano Inolvidable

Spin Off de Mariposas Negras. Recomendable leer despues del capitulo Dulces 17.
También pueden descargarlo por aqui.


UN VERANO INOLVIDABLE


Daniel Cohen:

Tenía el pulso acelerado, por mis venas corría tanta adrenalina que casi podía palparla.

Giré el rostro para encontrarme con la mirada de Natasha quien respiraba entrecortadamente. Sus ojos azules brillaban con la chispa de la emoción.

En un principio ella no había estado de acuerdo con esto, pero ahora parecía disfrutarlo.

Me acerqué un poco más hacia ella, necesitaba decirle varias cosas y no podía darme el lujo de ser escuchado:

-¿Estas preparada?

-¡Por supuesto que lo estoy!- casi grita de la emoción- ¡Vamos a darles con todo!

-¡Esa es mi chica!- le felicite mientras pasaba la mano por su casco en un gesto de camaradería- Cuando cuente hasta 3 vamos a salir, tú por un lado y yo por el otro. Tú te encargas de Luna, Diego es todo mío.

No iba a perder esta oportunidad para recordarle a mi pequeño hermanito quién era el mejor en esto. Esta tarde, cuando supe que estaría con Natasha pensé que perderíamos. Me era imposible imaginar a Natasha Ayala corriendo de un lado para otro y disparando bolas de pintura. Lo suyo eran las compras y hacerse manicura, no el paintball.

Sin embargo, los últimos 40 minutos me había demostrado todo lo contrario. Y que tonto había sido al pensar eso después de que las últimas semanas se arriesgara conmigo, sin pensárselo dos veces, en cualquier actividad que proponía.

Necesitaba la adrenalina y necesitaba no pensar. Lindsay supo perfectamente meterse en mi cabeza pero no iba a permitir que arruinara mis vacaciones.

Y Natasha, Nati como le llamaba, no me había juzgado ni una sola vez por arrastrarla a practicar desde Rapel hasta salto Bonji (bungy jumping, bungee jumping o saut à l'élastique o como prefieran llamarle), en cambio se había mostrado siempre dispuesta y contenta a compartirlo conmigo; ya que mi hermano (quien se suponía debería hacer estas cosas) sólo las hacía mientras su novia viniera con nosotros.

Estaba descubriendo en Natasha una gran amiga. Por primera vez en la vida no tenía con una mujer sexo ni compromiso alguno. Era solo una amiga y eso me encantaba.

Se veía comiquísima con su traje rojo, el cual tuve que mandar a traer especialmente para ella por ser su color favorito.

Como hacía cada vez que estábamos a punto de hacer algo arriesgado me dedicó una sonrisa y supe que el momento había llegado.

Bajamos nuestros cascos y comencé el conteo:

-… A la cuenta de uno, dos, TRES…

Ambos salimos de nuestro escondite por lados opuestos.

Sostuve con fuerza mi arma llena de municiones y apunte a mi hermano, quien supuse tendría bajo la máscara su típica sonrisa arrogante.

A penas disparé Diego no perdió tiempo y se tiró al suelo para rodar sobre su cuerpo.

Di media vuelta para huir y ponerme a salvo de nuevo pero fue un gran error. Antes de que pudiera tan siquiera haber recorrido un par de metros sentí un golpe en la espalda que interfirió con mi equilibrio.

Pasé la mano por mi espalda y al ver la mancha de pintura azul me enfurecí.

Tenía la esperanza de que Nati consiguiera un par de puntos para nosotros y así mantener el empate  pero cuando escuché un grito de victoria por parte de Luna supe que habíamos perdido.

Me quité la máscara y caminé hacia donde se encontraban las chicas.

Nati me miraba con la cabeza gacha y una expresión de culpa llenaba su rostro. Diego, por su parte, le daba apoyo a Luna quien estaba un poco mareada:

-¿Seguro que te encuentras bien?- preguntó mientras terminaba de quitarle la máscara y agitaba su mano frente al rostro de Luna para darle más aire.

-Seguro- dijo la chica con los labios pálidos- Es solo que he tenido la máscara demasiado tiempo puesta y ya me estaba sofocando.

Al ver que Luna estuviera bien me acerqué a Natasha…

-Disculpa, creo que te fallé- dijo con el rostro bajo y sin mirarme a los ojos.

Sin duda alguna, mi nueva amiga era una niñita. Se sentía avergonzada por haber perdido un simple juego que no tenía mucha importancia, excepto el hecho de que era un punto más para mi hermano en nuestra eterna competencia.

Le pasé el brazo por encima de los hombros y la arrime hacia mi pecho…

-No seas tontita Nati, después de todo es solo un juego. Lo hiciste muy bien.

La chica alzó la mirada, con el rostro cubierto por sus cabellos rojos y me miró con suma felicidad…

-¿En serio?... ¡Qué bueno! ¡Tú también lo hiciste genial! ¡No importa que ellos hayan ganado, tú lo hiciste mucho mejor que el renacuajo de Diego!- comentó con su característico tono de voz alto y dando pequeños brincos entre mis brazos.

Qué fácil es complacerla. Pensé.

-¿A quién le dices Renacuajo?… Debe ser que no te has visto en un espejo, Jirafa subdesarrollada- insultó Diego a Natasha en respuesta a un comentario que yo había ignorado.

-¡Ya vas a ver pequeño Duende! ¡De la patada que te voy a dar vas a terminar en el taller de Santa!- amenazó Natasha a punto de tirársele encima a Diego.

-Con esas piernas tan desarrolladas no lo dudo. Si casi pareces caballo- respondió Diego muy relajado.

Tuve que abrazar a Natasha por detrás y sostenerla con toda mi fuerza para evitar que matara a Diego. Luna por su parte, reprendía a Diego y le pedía con esa voz tan dulcita y propia de ella, que dejara la pelea.

-Diego hazme el favor y deja a Natasha en paz. Te he dicho miles de veces que no la llames Jirafa subdesarrollada- intervine a favor de mi amiga.

-Bueno, ya que Natasha te cae tan bien y ustedes perdieron la apuesta, es hora de decidir su castigo- propuso mi hermano cruzándose de brazos y alzando la ceja.

Odiaba sobremanera cuando intentaba dársela de chulo y usaba ese tono tan engreído. De seguro me las pondría bien feas.

-Habla de una vez o dejo que Nati te de una paliza- le amenace cono si Natasha fuera una fiera esperando por ser soltada.

-Perfecto. La apuesta era, que la pareja que perdiera en el paintball haría cualquier cosa que la pareja ganadora propusiera. Y dado que no quisieron apostar dinero…

Diego seguía con la ceja en alto y con su tono de superioridad.

-¡Dilo de una vez tarado!- le gritó Natasha, quien para suerte de Diego seguía atrapada en mis brazos.

-Bueno, ya que perdieron, Natasha y Daniel tendrán que darse un beso.

La sonrisa en la cara de engreído de Diego se ensanchó aún más.

Que tonto había sido mi hermanito pequeño, en vez de aprovechar esta oportunidad para vengarse por todas las que le había hecho, lo desperdició molestando a Natasha con un besito mío.

Aproveche que tenía a Natasha abrazada y sin perder de vista a mi hermano, le di un beso en la mejilla.

Diego comenzó a reírse sin parar, y cuando por fin pudo hablar…

-No, no, no. Estás equivocado hermano. El súper genio que estudia ingeniería no entendió lo que le quise decir. Me refería a un beso en la boca, un beso de verdad, con lengua y todo.

Corrección, el tonto había sido yo al pensar que alguien como Diego me pondría las cosas tan fáciles.

No podía ver claramente el rostro de Natasha, pero pude percibir como abría los ojos como platos y su rostro se llenaba con una expresión de sorpresa para luego dar paso a la furia.

Si Diego creía que podía humillarme con algo tan sencillo como eso, estaba muy equivocado.

Esto sería pan comido, Natasha era mi amiga y ya había suficiente confianza entre nosotros. Además, por el beso no había ningún problema; ya perdí la cuenta de cuántas mujeres he besado en toda mi vida.


Natasha Ayala:

-No, no, no. Estás equivocado hermano. El súper genio que estudia ingeniería no entendió lo que le quise decir. Me refería a un beso en la boca, un beso de verdad, con lengua y todo.

Los ojos se me abrieron como platos, no podía contener la expresión de sorpresa. Pero luego, cuando lo comprendí todo, fue una expresión de rabia la que cruzo mi rostro.

¡Maldito Diego! Exclamé en mi fuero interno.

Él no se estaba vengando de su hermano como Daniel pensaba, se estaba vengando de mí.

Diego, por alguna razón que desconocía, sabía de mis sentimientos hacia Daniel y se estaba aprovechando de eso para vengarse por todos los comentarios e insultos que le había dicho.

¿Por qué tenía el chichón de piso que arruinarlo todo?

Las últimas semanas las cosas entre Daniel y yo habían fluido de manera tan natural. Pasábamos todos los días juntos y cada vez compartía más de sus secretos conmigo.

Inclusive se interesaba aún más por las cosas que me gustaban, casi me desmayo cuando supe que mandó a traer este traje de paintball para mí, porque aquí no lo tenían de mi color favorito.

Me alegraba que hubiera dejado de lado su faceta de Don Juan. Me sentía muy especial al ser la única que caminara tomada de su mano.

Aunque esto era una simple ilusión, porque ahora sabía muy bien toda la historia de Daniel.

Una noche cuando volvimos de hacer Rápel en unas montañas a las afueras del pueblo, nos sentamos en el muelle de su casa.

Estaba agotado, y podía verlo. Me atreví a acércame a él y acariciar sus cabellos, le pregunté si confiaba en mí, y luego de que respondiera Sí, me atreví nuevamente a preguntarle qué era lo que le atormentaba.

Con la mirada cansada y casi triste, me contó toda la historia sobre el primer amor que lo había abandonado, sobre como Lindsay lo había hipnotizado con su belleza y le había convertido en el mujeriego que ahora era.

Daniel no la culpaba por ser un hombre de muchas mujeres, esa había sido, al final de cuentas, su decisión. Pero si la culpaba por haberle enamorado e igualmente abandonado.

Con una valentía que no había tenido nunca antes, tomé su mano y le prometí que yo sería diferente, que no nunca lo abandonaría.

El me abrazo con mucha fuerza, y luego me susurro en el oído: Gracias Nati.

Desde aquel día comenzó a gustarme ese diminutivo que solo me gustaba escuchar de sus labios.

Los movimientos de Daniel me sacaron de mis cavilaciones para hacerme volver a la realidad.

Soltó mis brazos y ligeramente me dio vuelta. Vi la resolución en sus ojos y supe que iba hacerlo.

Por dentro me volví un manojo de nervios, nunca antes había besado a un chico como él. Mejor dicho, nunca antes había besado a un hombre, porque Daniel no era ningún niño, era todo un hombre.

Con sus manos apartó los mechones de cabello rojo que cubrían mi rostro.

Mi pulso se aceleró tanto que casi parecía un colibrí.

Se acercó a mí de manera lenta y precavida, sabía que esperaba mi reacción, pero con tantos nervios era incapaz de hacer cualquier cosa. Inclusive, mis brazos colgaban flácidos a los lados de mi cuerpo.

-No te preocupes, déjate llevar…

Me susurró seductoramente, y supe que me había puesto roja como un tomate porque sentí mis mejillas arder y vi la sonrisa que se formó en sus labios.

Tomó mi cara entre sus manos, acunándome con cierta fuerza pero sin lastimarme.

Era bastante alta, así que Daniel no tuvo que agacharse demasiado para acortar la distancia entre nosotros. Estuvo un par de segundos, que para mí fueron una eternidad, rozando mis labios y viendo fijamente mis pupilas azules. Podía sentir su respiración y el aire que salía de su boca, era algo excitante.

Luego cerró los ojos y el tan esperado beso llegó.

Cerré los ojos por puro reflejo, y tal como él lo pidió me dejé llevar.

El sol de las 4 de la tarde calentaba mi traje haciendo que de mi frente resbalara alguna que otra gotita de sudor. Sin embargo, el contacto del cuerpo de Daniel apretado contra el mío, era lo que realmente me tenía caliente.

Al principio el juego de sus labios sobre los míos fue suave, pero luego fue abriéndose paso para entrar más allá. Sentí su lengua recorrer toda mi boca y sentí su sabor sobre mi paladar. Estaba embelesada.

Cuando mis manos por fin decidieron cooperar, logré ubicarlas en sus cabellos y así tomar impulso para profundizar más el beso.

EL juego en nuestras bocas seguía, y si hubiera sido por mí no me hubiera desprendido nunca. Pero la falta de aire nos obligó a separarnos.

Daniel se separó lentamente de mí y luego me miró un poco sorprendido. Pasó un brazo por mis hombros y me sostuvo como hace un rato, entonces le dedicó una mirada desafiante a su hermano.

-Listo, pagamos nuestra deuda- le comentó con una sonrisa.

Diego y Luna sonreían de oreja a oreja, aunque Luna estaba sorprendida. Yo por mi parte, estaba completamente apoyada en Daniel ya que aún no salía del trance.

¡Dios mío, así que eso es besar a un hombre!- fue lo primero que pensé.-¡Definitivamente los últimos 17 años he estado perdiendo el tiempo, debí haber hecho esto hace mucho!

Entonces, volviendo a la realidad escuché las risas de Luna y Daniel, mientras Diego sonreía y no paraba de mirarme…

-Deberíamos subir al restaurant del Club, creo que Natasha necesita un poco de azúcar urgentemente- acotó Diego intentando ser gracioso.

Daniel se fijó un par de segundos en mí y luego me sonrió…

-Deberíamos subir, me estoy muriendo de sed- completó apoyando a su hermano.

Daniel recogió nuestros cascos y me tomó de la mano para abandonar las canchas de paintball y dirigirnos al restaurant.

Prácticamente era arrastrada por Daniel, pues mientras tocaba ligeramente mis labios, en mi mente repetía una y otra vez el beso.

Si bien era cierto, que para Daniel seguía siendo sólo una amiga, esto ya era un gran avance. Con esta apuesta yo no había perdido, más bien había obtenido un gran premio… y pensar que todavía faltaba mucho tiempo para que terminara el verano y ya era el mejor de toda mi vida.

¡Gracias Diego! Susurré.

12 may. 2010

Nuevo Capitulo: Dulces 17

Despues de un par de semanas sin poder publicar por problemas con la laptop y con el tiempo, que parece no rendirme para nada, ya subí otro capitulo de Mariposas Negras, llamado Dulces 17
Como comenté en la pag. aqui les dejo un par de foticos con los vestidos que usaron Luna y Natasha en la fiesta:
Vestido de Luna


Vestido de Natasha
Y mañana subo al blog. Un Verano Inolvidable, la historia de todolo que vivieron Natasha y Daniel durante un mes.

2 may. 2010

Retraso con el capitulo 11 de Mariposas Negras

Chicos sigo teniendo problemas con mi laptop, por lo cual el capitulo de hoy todavía no esta listo.
Sin embargo, estará en la pag. a más tardar mañana en la tarde.
Disculpen el retraso y gracias por seguir con mi historia.